martes, 18 de septiembre de 2007

La vela roja



A diario y de madrugada, en el viejo convento, alguien enciende una vela roja. La deja arder hasta su declive y su oscuridad más absoluta. Las viejas paredes, descorchadas de tiempos de fe y gloria, son testigos mudos de este acontecimiento. La gente del pueblo, no se atreve a ir de noche. La Santa Compaña, parece estar presente en tierras lejanas de su Galicia más ancestral. Quizás se volvió viajera por unos días y al apagarse la vela, no encontró, su camino de regreso.
Su lento caminar hace que los latidos del corazón aumenten su peregrinaje místico. Los tiempos están llenos de cambios… pero cada día la vela se enciende sin nadie que se pueda ver a su alrededor.