domingo, 26 de agosto de 2007

Con los pies colgando


Las miradas al horizonte se tornaron silencio. Siempre hay un lugar donde las palabras sobran y los gestos adolecen sin rencor, sensaciones antes vividas.
Hoy, la mañana ha sido esplendida. Las pequeñas nubes solo han jugado un rato con el azul del cielo y el rojo amanecer. Juegos infantiles para la retina ávida de cazar instantes de color, magia y misterio.
Las olas, espectadoras privilegiadas, siguen en su palco de honor. Observan lo acontecido y bañan los pies de los amantes extasiados del color que anida entre gemidos y palabras de amor.
Las palabras serán, quizás para algún día gris… que también los habrá.
Mientras, seguimos sentados y con los pies colgando de nuestra inocencia.