
Las miradas al horizonte se tornaron silencio. Siempre hay un lugar donde las palabras sobran y los gestos adolecen sin rencor, sensaciones antes vividas.
Hoy, la mañana ha sido esplendida. Las pequeñas nubes solo han jugado un rato con el azul del cielo y el rojo amanecer. Juegos infantiles para la retina ávida de cazar instantes de color, magia y misterio.
Las olas, espectadoras privilegiadas, siguen en su palco de honor. Observan lo acontecido y bañan los pies de los amantes extasiados del color que anida entre gemidos y palabras de amor.
Las palabras serán, quizás para algún día gris… que también los habrá.
Hoy, la mañana ha sido esplendida. Las pequeñas nubes solo han jugado un rato con el azul del cielo y el rojo amanecer. Juegos infantiles para la retina ávida de cazar instantes de color, magia y misterio.
Las olas, espectadoras privilegiadas, siguen en su palco de honor. Observan lo acontecido y bañan los pies de los amantes extasiados del color que anida entre gemidos y palabras de amor.
Las palabras serán, quizás para algún día gris… que también los habrá.
Mientras, seguimos sentados y con los pies colgando de nuestra inocencia.

