viernes, 13 de julio de 2007

Atadura


Una mañana, de no importa que mes y menos el año, uno se cansa de sentirse atado. Se arma de valor, y corta sus ataduras. El vuelo es placentero y remontarlo para coger perspectiva de las cosas y del tiempo, suele ser el mejor alimento del alma.
Mirar atrás de nada sirve. Ni amores, ni errores, ni aciertos si los hubo.
Un poeta en cierta ocasión escribió en una toalla de papel cuatro letras. Se levanto medio borracho y les dijo al resto del mesa…
.-Leer mi poema y quedaros con los derechos de autor.
El poema, corto como un “Koan” japonés y concreto como uno de Machado decía…
“Solo tenemos el presente.
Lo vivimos día a día. Lo bebemos aunque este inerte.
Es el presente. Nuestro presente.
Todos me hablan de futuro, se olvidan mi presente.
Sirva la presente para despedirme de tanta gente”.

Ni que decir tiene que yo pague su cuenta. Ahora tengo los derechos de autor del poema. Esperare por si un día, se cotizan y me arreglan ese presente.