
Siempre me interesó su mirada. Me cautivo desde aquel mayo que pasamos en Kenia. La luz reinante, la hacia brillar enfatizando el color en sus ojos. África tiene mucho de especial. Las mañanas eran intensas. El tiempo parecía no tener razón. Solo el atardecer nos indicaba que el día ya lo habíamos agotado. Un poco de descanso y de nuevo la sabana nos esperaba.
Dos semanas que podían haberse convertido en una eternidad. Pero los sueños a veces se desvanecen sin que queramos. Recuerdo esas palabras…
.-Mañana he de coger el avión de regreso.
No suelo preguntar nunca y tampoco lo hice. Al día siguiente fui a pasear. Cerca de la reserva, mis ojos estaban llorosos y este par de búfalos de agua, me miraban incesantemente. Nada que ver con el brillo de sus ojos.
Dos semanas que podían haberse convertido en una eternidad. Pero los sueños a veces se desvanecen sin que queramos. Recuerdo esas palabras…
.-Mañana he de coger el avión de regreso.
No suelo preguntar nunca y tampoco lo hice. Al día siguiente fui a pasear. Cerca de la reserva, mis ojos estaban llorosos y este par de búfalos de agua, me miraban incesantemente. Nada que ver con el brillo de sus ojos.

