
El faro del sur era un viejo cascaron navegable. Hoy nunca se aleja más de dos millas de la costa. Su cuerpo ya no esta para mucho mas. Antes había hecho verdaderas proezas para sus poco mas nueve metros de eslora.
Hoy acompañado de un vetusto motor sueco, ronroneaba mientras su capitán fijaba el timón hasta su lugar preferido de pesca. Su voz ronca maldecía sin cesar el frío viento que venia del sur. Con la tranquilidad de quien sabe que poco más puede esperar de la vida, recogió sus tres jaulas. Una leve sonrisa cambio las facciones de su rostro al contar cinco buenos ejemplares. Tres serian para el restaurante local. Uno se lo llevaría a su hija y con el queda, junto con algún pescado de roca, capturado a media mañana, acompañarían unos ingredientes improvisados para hacer un excelente “Suquet”, Después de cenar, con la panza llena y las ideas aun claras, la vieja pipa empezó a humear. El brandy, a pequeños sorbos sabía mejor. La leña ardía en la vieja estufa i alguna historia de lobo de mar, se convertía en la mejor tertulia.
.- Por cierto Sr. Le he contado alguna vez, lo que me sucedió aquel día cuando…
Hoy acompañado de un vetusto motor sueco, ronroneaba mientras su capitán fijaba el timón hasta su lugar preferido de pesca. Su voz ronca maldecía sin cesar el frío viento que venia del sur. Con la tranquilidad de quien sabe que poco más puede esperar de la vida, recogió sus tres jaulas. Una leve sonrisa cambio las facciones de su rostro al contar cinco buenos ejemplares. Tres serian para el restaurante local. Uno se lo llevaría a su hija y con el queda, junto con algún pescado de roca, capturado a media mañana, acompañarían unos ingredientes improvisados para hacer un excelente “Suquet”, Después de cenar, con la panza llena y las ideas aun claras, la vieja pipa empezó a humear. El brandy, a pequeños sorbos sabía mejor. La leña ardía en la vieja estufa i alguna historia de lobo de mar, se convertía en la mejor tertulia.
.- Por cierto Sr. Le he contado alguna vez, lo que me sucedió aquel día cuando…

