miércoles, 18 de julio de 2007

Camino hacia ti


Cada mañana esperaba unos minutos en el mismo sitio. Un día leía el periódico apoyado en la pared. Otro, se fumaba un cigarrillo, sin filtro mientras seguía observando. Alguien le había dicho que ella solía pasar por las mañanas por el pasadizo de baldosas rojas y paredes acarameladas de cal. No precisaron la hora. Pero eso a el, no le importaba. Solo deseaba verla. Un encuentro fugaz. Un inicio de algo duradero. Era uno de los últimos soñadores. Un romántico empedernido. Un caballero de los que ya no quedan.
Un buen día no volvió mas. Unos dicen que se canso de esperar. Pero, como la joven tampoco retornó, hay quien cuenta que los ve abrazados cada tarde mientras se pone el sol en las terrazas del Café del mar en Ibiza.