lunes, 18 de junio de 2007

Despues de las doce


Después de las doce de la noche, mi sirena que tanto me comprendía se transformo en una masa inerte. Fuimos a la playa de la vida, donde el amor parecía no tener fin. Donde soñar, aunque fuese por un día tenia su razón de ser. Hablaron sus ojos. Su pelo, rizado color panocha. Su cuerpo, fibroso de tanto método “pilates”. Sus curvas enloquecían las miradas de la gente a su paso por la playa. Sus días me hacían eterno, pero nunca la pude tener de noche. Después de un atardecer épico, esperamos la luna. Hoy su cuerpo yace indiferente, bañado por el pacifico.